Que no seas un profesional no significa que no necesites un buen estado de forma para afrontar tus partidos de pádel. Porque no nos engañemos, si se te acaba la batería pronto, o no fortaleces musculatura y articulaciones, de poco vas a servir que domines la técnica y la táctica de este deporte.

Así que toma nota de estas claves para el acondicionamiento físico que nos dan Jorge Martínez Pérez y Bernardo Almonacid Cruz en el libro “Esto es Pádel”.

¿Cómo debe ser la preparación física de un jugador de pádel no profesional?

Independientemente del nivel de juego, es importante conocer las capacidades físicas de cada jugador. La diferencia de edad, de peso o de musculatura condicionarán el trabajo.

Es importante tener una progresión lineal, ir de menos a más. Querer alcanzar la plenitud física rápidamente es contraproducente y puede producir lesiones.

También es conveniente seguir una planificación y marcarse diferentes metas en función de tu nivel, objetivos o necesidades físicas. Y una vez asentadas las bases, reforzar los puntos fuertes y seguir mejorando los débiles.

Para ello resulta fundamental contar con un preparador físico que marque las pautas y supervise el trabajo.

Por supuesto, cada vez que haya un entretenimiento o partido, es fundamental hacer un buen calentamiento que incluya estiramientos, un pequeño trabajo aeróbico o movimientos específicos del pádel.

Entre las capacidades que se pueden mejorar dentro de una buena preparación física nos encontramos con:

  1. Flexibilidad
  2. Resistencia
  3. Explosividad
  4. Velocidad
  5. Fuerza

¿Por qué debes trabajar el apartado físico?

En primer lugar, por tu salud. El ejercicio es bueno para tu sistema cardiovascular, ayuda a controlar el peso y bien realizado evitará lesiones.

Además, aporta seguridad y confianza, con lo cual tus movimientos y golpes serán más coordinados y precisos.

Y por supuesto, si mantienes un buen tono físico en el tiempo tu vida deportiva será más larga.